Estrés, ansiedad, depresión… El modelo de vida actual hace que nuestro equilibrio psicológico, en ocasiones, se vea alterado. Hasta aquí, nada nuevo. Lo que, quizás, sí sea una novedad para ti es saber que en tu organismo existe un sistema cuyo papel es principal a la hora de regular estos cambios, el endocannabinoide. Pero ¿qué relación tienen entre sí el CBD, el sistema endocannabinoide y la salud mental?

Para encontrar ese nexo, lo primero es dar un repaso a los procesos en los que se ve implicado el sistema endocannabinoide, porque, aun siendo un gran desconocido para la mayoría de las personas, está implicado en muchas de las funciones del organismo. Por ejemplo, está relacionado con la liberación de neurotransmisores, con la percepción que tenemos del dolor y, aún más allá, con el trabajo cardiovascular, gastrointestinal o hepático. Es decir, es el encargado de regular la homeostasis del cuerpo, o expresado de forma llana, el equilibrio en el organismo ante todos los condicionantes internos y externos.

¿A que en el cuerpo humano no hay ningún sistema ibuprofenoide? Pues eso.

En lo que a la salud mental se refiere, el sistema endocannabinoide actúa, entre otras, en las regiones del cerebro que tienen que ver con la ansiedad, el miedo y el estrés. En estas reacciones y su regulación participan sus principales componentes: los receptores CB1 y los cannabinoides que el organismo produce de forma natural.

Pero el sistema endocannabinoide no solo influye en los padecimientos mentales más comunes de nuestra sociedad. Expertos, como los profesores Francisco y Eduardo Molina-Holgado, lo consideran “una diana terapéutica” en procesos relacionados con el daño cerebral, isquemia o enfermedades neurodegenerativas crónicas, debido a sus efectos neuroprotectores. De hecho, algunos de ellos recomiendan el uso de CBD a partir de los 70 como una mera medida preventiva. El formato de uso más habitual en personas que buscan cuidar su salud mental es el aceite de CBD, aunque las flores de CBD también son la elección de otros que desean relax en momentos puntuales. El formato es una cuestión muy personal. Y el vapeo también va ganando adeptos.

Así trabaja el CBD en nuestras cabezas

Para que todo esté en orden en nuestro interior (espíritu, coco, cerebro o cómo cada uno quiera llamarlo), necesitamos que el cuerpo genere anandamida, un compuesto químico orgánico que regula desde el estado de ánimo, a los miedos o la tolerancia al estrés y la ansiedad.

Un modo fácil de estimular el sistema endocannabinoide es con el uso del CBD, que aumenta la producción natural de anandamida e inhibe la enzima encargada de su metabolización (FAAH). Eso provoca que tengamos más anandamida y durante más tiempo en el organismo, lo que mejorará nuestra salud mental. 

Las evidencias preclínicas ya indican el potencial ansiolítico del CBD. Así, hay artículos científicos que indican cómo el cannabidiol facilita la extinción del miedo a través de los receptores CB1, reduce la ansiedad por hablar en público, o influyen en la mejora del estrés postraumático.

Incluso hay estudios, como el recogido en la revista especializada en neurociencia Translational Psychiatry, que indican que el cannabidiol conduce a un aumento significativo de los niveles séricos de anandamida, que, en estudios clínicos, están asociados con la mejora de pacientes con esquizofrenia, sin que tengan que hacer frente a los efectos secundarios que supone el tratamiento con antipsicóticos. 

Como veréis, el CBD es un aliado más en el necesario cuidado de la salud mental, una esfera de nuestro bienestar que por fin se ha colocado al mismo nivel que la salud física, eliminando tabúes y estigmas que empiezan a ser de otros tiempos. Con motivo del Día de la Salud Mental (10 de octubre), desde ProfesorCBD os animamos a seguir esta tendencia de autocuidados, consultar con un profesional cualquier malestar y desarrollar otros hábitos que se sabe que repercuten de forma positiva en nuestras psiques, como el deporte, el descanso, la buena alimentación o la práctica de una vida lo más cercana posible al medio natural. La calma crece en las plantas, como el CBD.